Shingeki no Kyojin: Titanes en pelotas

Shingeki no Kyojin, traducido en nuestro país como El ataque de los titanes,  puede tener fácilmente la peor premisa que se haya visto jamás plasmada en un anime. Y eso es mucho decir. Porque admitámoslo, hay algunas obras japonesas que así a primera vista no tienen ni pies ni cabeza.  Tan sólo por citar algunos de mis mangas y animes favoritos:

Naruto: la historia de un ninja preadolescente que lleva el espíritu de un zorro demoniaco en su interior

High School of the Dead: estudiantes de instituto intentan sobrevivir a un apocalipsis zombi que comienza casualmente el día en que a  todas las compañeras de clase se les ha encogido la ropa en la lavadora.

One Piece: someramente, sigue las aventuras de un pirata con extremidades de  goma que lleva un  sombrero de paja y  no sabe nadar.

Full Metal Alchemist: dos alquimistas, un niño y una armadura parlante, que  resulta ser su hermano pequeño, tratando de hacerse con la piedra filosofal para resucitar a su madre muerta.

Comparados con Shingeki no Kyojin estos mangas/animes parecen un tratado de Descartes o la Crítica de la razón pura de Kant.

Unos 100 años antes del comienzo de la historia aparecieron los titanes, unos seres colosales aficionados a merendarse al personal a palo seco, sin guarnición ni nada.  Su voracidad fue tal que dejaron la humanidad al borde de la extinción. Desde entonces los escasos supervivientes viven en ciudades amuralladas y sólo unos pocos se atreven a aventurarse al exterior. Pero un prolongado periodo de tranquilidad ha vuelto a la población algo displicente, descuidando sus labores militares y criticando, por aguafiestas, a  quienes advierten del peligro que los titanes siguen representando.

Aquí es cuando comienza propiamente el anime, nuestro protagonista Eren Jäeger, presencia como un titán colosal destroza los muros de su pueblo y desata la subsiguiente masacre que acaba, como no, con su madre muerta. Espoleado por este trágico evento decide enrolarse en las fuerzas expedicionarias para aniquilar a todos los titanes y cobrarse su venganza. Por el camino convence a su hermana adoptiva y a un amigo bastante vainillas, a todas luces incapacitado para la vida militar, pero que es muy voluntarioso e inteligente, para que se enrolen con él.

Por cierto, el método que estas buenas gentes han desarrollado para enfrentarse  a los gigantes consiste en  ir montado a caballo, proyectarse con unos  arpones que clavan en los árboles, muros o en los propios titanes y una vez se encuentran a su alcance atizarles en la coronilla con unas espadas que utilizan cuchillas desechables. Repito cuchillas desechables versus titanes.

Sobre el papel todo esto parece un chiste malo. Pero una vez escuchas los primeros compases del tema que acompaña al opening, una melodía sobrecogedoramente épica que podía haber servido de banda sonora al Eje en la Segunda Guerra Mundial (la letra está en japonés y alemán), no puedes sino caer rendido a esta locura visual.

Los personajes están en general bien desarrollados. Como adolescentes que se enfrentan a enemigos terroríficos manifiestan sus inseguridades y sus miedos. Algunos sólo desean retirarse a las murallas interiores de la ciudad y vivir cómodamente alejados del peligro, otros buscan vengar a sus familiares o regresar a sus lugares de origen. Es decir los personajes son arquetípicos, pero no abusan de los tópicos habituales en la ficción japonesa, lo cual se agradece.

Además la serie destila crudeza por todos los poros. Los guionistas no tiene problemas para despachar un buen número de secundarios (o protagonistas) en cada episodio, y las dosis de violencia contribuyen a dotar de todo sentido el ambiente de paroxismo pesimista en el que se desenvuelven los personajes. Al fin y al cabo su perspectiva de futuro se limita a una existencia apática en el interior de cada recinto amurallado hasta que les llegue el momento de padecer una muerte  horrible. También los diálogos son duros, como ejemplo la frase que le dedica el protagonista a su hermana histérica con el fin de calmarla antes de entrar en combate: “La humanidad está al borde de la extinción, a nadie le importa una mierda lo que tú quieras”.

Otros puntos a su favor son la ambientación y la música. Los paisajes y las ciudades recuerdan al videojuego Valkyria Chronicles, un ambiente muy bucólico, casi medieval aderezado con elementos steampunk, principalmente las armas (cañones, el sistema de propulsión de los arpones…) o los uniformes de los protagonistas. Respecto de la banda sonora solo decir que es una auténtica maravilla.

Si  los argumentos que he expuesto no son suficientes para que le deis una oportunidad os recomiendo que  por lo menos veáis el opening, y vibréis como yo con los coros en alemán al grito de: Sei des Hetzen und wir sind die Jäger/¡Tú eres la presa y nosotros los cazadores!

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: